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Podéis ir en paz

Podéis ir en paz


Podéis ir en paz son las palabras con las que nos despide el sacerdote al terminar la misa. Después de un ratito en comunidad en el que hemos sentido a Dios, hemos pedido perdón, hemos dado gracias, hemos escuchado la Palabra y hemos comulgado, podría parecernos que ya estamos listos para volver a casa con los deberes hechos. Pero no es asi. Cuando el sacerdote nos dice podéis ir en paz es, en realidad, cuando comienza nuestra misión.

Porque el cristianismo no es algo que vivir durante el ratito que dura la misa. Gracias a lo que ocurre en la misa nos fortalecemos y -dicho de una manera un poco de andar por casa- cargamos pilas. Pero la misión, nuestra misión, está fuera del templo.

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Una gran familia

Una gran familia

Vivimos en una sociedad en la que todos estamos cada día más crispados y más polarizados. Es una tendencia clara que nos va envolviendo aún sin quererlo. Si no tomamos conciencia de ella nos irá atrapando cada vez más. E iremos viendo cada día con más normalidad que lo habitual es relacionarnos tan solo con nuestros pares -esos que piensan igual que nosotros- y así, casi sin que nos demos cuenta, iremos dando cada vez menos cabida en nuestra vida a la escucha del otro para tratar de entender sus ideas, su sentir y, sobre todo, sus porqués.

Y esto, que es ya una realidad, sobre todo en el ámbito de nuestra ideología política, corremos también el riesgo de llevárnoslo al ámbito de lo espiritual. Y relacionándonos tan solo con quienes tienen una espiritualidad afín a la nuestra podemos llegar a sentir que la nuestra es la forma buena de vivir la Fe. Tremendo error.

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Iglesia doméstica

Iglesia doméstica

En ocasiones nos referimos a la institución de la familia con el término iglesia doméstica. Y, en mi opinión, es un término muy adecuado. Porque lo cierto es que la familia es una iglesia pequeñita, una iglesia de andar por casa, el entorno en el que aprendemos lo que es el amor incondicional y nuestro hogar; un hogar llamado a dar calor también a otras personas que van pasando a nuestro lado en el camino de la vida.

La familia es el espacio más nuestro, el que más condiciona lo que somos, nuestros valores y la forma en la que miramos el mundo. Habitualmente es también nuestro refugio, el lugar en el que nos sentimos más seguros, por muchas tempestades que pueda haber alrededor.

Es la familia también, sin duda, el pilar en el que se sustenta nuestra sociedad. Ha jugado un papel clave en la historia de la humanidad y siempre lo jugará.

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