En ocasiones se nos hace difícil entender qué es lo que Dios quiere de nosotros. Y nos entran dudas sobre si estaremos en la senda correcta. Y cuando oimos que se nos invita a la santidad nos parece un objetivo tan lejos de nuestras posibilidades y de nuestra realidad que ni siquiera nos planteamos que pueda ser nuestra meta. Pero lo cierto es que lo único que Dios nos pide es que el amor sea el motor de nuestra vida, que sea la fuerza que nos haga levantarnos cada mañana y la luz que vaya guiando los pasos que vamos dando en nuestro caminar. Si así vamos, siempre andaremos en la senda correcta. Sencillamente. Sin tener que hacer nada extraordinario. Desde las pequeñas grandes cosas de cada día.

Nos pide que vivamos desde el amor sin dobleces, sin medias verdades, sin hipocresías, sin engañar a los demás, sin engañarnos a nosotros mismos y sin tratar de hacer compatibles los valores del mundo y los valores del Cielo, porque eso nunca será posible.

Nos pide que vivamos desde el amor sin llevar alforjas para el camino. Es de todos conocido lo mucho que Jesús advirtió acerca del dinero y las riquezas. No porque el dinero y las riquezas sean malos en sí mismos, sino porque con demasiada frecuencia teminan robando el corazón de quienes los poseen. Por supuesto, todos debemos trabajar para mantenernos y para sacar adelante a nuestras familias y también pensar en el día de mañana. Pero sin entrar en esa dinámica que está tan presente en nuestra sociedad que nos lleva al consumo descontrolado y a estar permanentemente insatisfechos con lo que tenemos o nos podemos permitir porque siempre termina pareciéndonos poco.

Nos pide que vivamos desde el amor a pesar de nuestros miedos. Miedo al fracaso, miedo a la soledad, miedo al desamor, miedo a la enfermedad, miedo al qué dirán o miedo al futuro. Tantos miedos con los que no nos gusta vivir pero que muchas veces nos acompañan, nos hacen pequeñitos y nos impiden aprovechar el enorme potencial que pueden llegar a tener esos talentos que nos fueron regalados desde el Cielo cuando vinimos a este mundo.

Nos pide que vivamos desde el amor a pesar de nuestras dudas y de todas esas ocasiones en las que no terminamos de ver las cosas claras y nos preguntamos a nosotros mismos si estaremos tomando las decisiones adecuadas. Las dudas antes o después terminarán y, una vez superadas, nos habrán hecho más fuertes.

Nos pide que vivamos desde el amor a pesar de no entender los porqués de algunas de las cosas que pasan a nuestro alrededor, ni entender tampoco muchas veces los tiempos ni los silencios de Dios. En esos casos, toca, como María, conservar en el corazón lo que no entendemos y regalarle a Dios nuestra Fe.

Nos pide que vivamos desde el amor a pesar de nuestras caídas y nuestros retrocesos. Esos que nos hacen tomar conciencia de lo vulnerables que somos y de lo frágil que es nuestra voluntad. Siempre estaremos a tiempo para levantarnos, aprender, pedir perdón cuando sea el caso y volver a ponernos en marcha.

Nos pide que vivamos sabiéndonos queridos, cuidados y guiados por ese Dios que es, sobre todo, Padre.

Sencillamente.

Termino este post con una canción preciosa de Hakuna que lleva el mismo título, que me descubieron mis queridas sobrinas Pati y Carlota. (¡Gracias, lindas!)

La imagen de la cabecera es de pexels en pixabay

2 comentarios

  1. Gracias Martuchi.

    Una de mis canciones favoritas desde hace tiempo. En el coche La canto más alto que mis hijas !!!

    Quiero disfrutar de la serenidad del creer!!! Que verdad mas cierta ! Que serenidad da Dios ! Que serenidad da orar. Que serenidad da confiar en El. Que serenidad da sentarse en una iglesia y sentirse escuchado y amado. Venid a mi los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré. Que cierto. Me da pena aquellos que no quieren creer porque no saben el alivio que supone. Para creer solamente hay que querer creer. Lo demás viene solo.

    La letra de esta canción es para mi una descripción perfecta de lo que significa tener fe. Creo sin entender. Creo sin sentir. Creo sin ver. Simplemente creo y confío en Cristo. Si. Creo. A pesar de sentir dudas , a pesar de estar frío y a pesar de sentir miedo. Sencillamente creo , espero y le sigo. Y con eso basta. Enough !

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