Cuando Dios se presenta en nuestra puerta
Hay días en los que nos levantamos contentos porque tenemos la sensación de tenerlo todo bajo control. Tenemos la agenda bien organizada y nos parece, esta vez sí, que vamos a poder llegar a todo. Es una sensación agradable. Pensamos que el día ya tiene su guion escrito y solo tenemos que ponernos en marcha.
Pero basta una llamada de teléfono, un mensaje inesperado, un vecino que llama al timbre o un hijo que amanece con fiebre para que nuestros planes empiecen a desmoronarse. Y nos empieza a invadir esa conocida sensación de impaciencia.
Leer más → Cuando Dios se presenta en nuestra puerta