Invitados a salir del mundo

Invitados a salir del mundo

En distintas ocasiones Jesús habla a los suyos del mundo refiriéndose no a la creación sino a la mundanidad: el apego a los placeres, las cosas terrenales o la vida social.

En la Última Cena -ya despidiéndose de sus íntimos- les recordó que había sido Él quien los había elegido. Luego ellos le habían dado su sí, quiero y, con este sí, quiero, y su obrar en consecuencia habían comenzado una andadura que ya no seguía la lógica del mundo sino la lógica del Cielo: ya estaban recorriendo el camino del amor y, de esta manera, habían dejado de ser del mundo.

Ese mismo Jesús, siglos más tarde, también ha salido a nuestro encuentro. También nos ha elegido a nosotros. También nos ha propuesto que le sigamos. Y, en la medida en la que le vayamos dando nuestro sí, quiero y vivamos de manera coherente con esa palabra dada; en la medida en la que vayamos tratando de hacer que sea la lógica del Cielo el faro que nos guíe en las decisiones que vayamos tomando; a nosotros también nos irá sacando del mundo.

Leer más → Invitados a salir del mundo
Compararse menos, agradecer más

Compararnos menos, agradecer más

Muchos de nosotros tenemos tendencia a compararnos con los demás. Comparamos cómo estamos, lo que tenemos o lo que hemos conseguido. A veces sin darnos cuenta. Otras veces de forma bastante consciente. Y casi siempre salimos perdiendo.

Porque siempre hay alguien que parece estar mejor. Más organizado, más feliz, con una vida más resuelta, con una Fe más firme, con relaciones más fáciles. Siempre hay alguien que llega a todo, que sonríe más, que parece tenerlo todo en su sitio.

Pero la comparación suele tener algo de trampa. Porque no comparamos realidades completas, sino versiones editadas. Porque lo que vemos de los demás casi nunca incluye sus dudas, sus luchas, sus días torcidos. Vemos lo de fuera. Y lo comparamos con lo de dentro nuestro.

Y así no hay quien pueda salir bien parado.

Leer más → Compararnos menos, agradecer más
Dios también entra con la puerta cerrada

Dios también entra con la puerta cerrada

Hay veces que tenemos la puerta de nuestro corazón cerrada para el Cielo. En algunas ocasiones porque nos dejamos envolver por los espejismos del mundo. En otras ocasiones porque nos paraliza el miedo. A veces estamos enfadados con Dios porque no entendemos sus silencios, sus tiempos o sus aparentes faltas de respuesta. Otras veces lo que nos supera es un cansancio tan grande que nos hace sentir que ya no podemos más.

Cuando cerramos nuestra puerta no solemos hacerlo de golpe. La cerramos, más bien, poco a poco. Dejamos de rezar como antes, dejamos de buscar, dejamos de contar con Él. Y nos vamos quedando ahí, rezagados, en la distancia.

Como si algo se hubiera enfriado.

Leer más → Dios también entra con la puerta cerrada
Aprender a esperar

Aprender a esperar… sin desesperar en el intento

De unos años a esta parte ha ido calando en muchos de nosotros, casi sin que nos diéramos cuenta, la cultura de la inmediatez. Porque nos hemos acostumbrado a comprar online en unos minutos cualquier cosa que podamos necesitar. Porque nos hemos acostumbrado a resolver vía Google o Chat GPT cualquier duda que podamos tener. Porque estamos conectados casi en tiempo real con familia, amigos o compañeros de trabajo. Porque lo cierto es que podemos conseguir casi cualquier cosa a golpe de click y podemos conseguirlo ya.

Por eso, cuando la vida nos obliga a esperar, algo por dentro se nos revuelve y nos desesperamos. Especialmente si el asunto que nos hace esperar es relevante para nosotros: una decisión importante que no termina de llegar, un diagnóstico médico que no termina de ser favorable o una puerta profesional que no termina de estar abierta.

Y nos quedamos con la sensación de estar en pausa mientras todo lo demás sigue avanzando. Y esperar, así, nos desespera.

Leer más → Aprender a esperar… sin desesperar en el intento