No es un Dios de muertos, sino de vivos

No es un Dios de muertos, sino de vivos

Jesús invitó a los suyos en numerosas ocasiones -y nos sigue invitando a nosotros hoy- a que centremos nuestra vida en lo que de verdad importa, sin dejarnos enredar en las muchas propuestas que se nos ofrecen desde el mundo que, sin ser necesariamente malas, nos terminan distrayendo de lo que de verdad importa.

Nos avisa del peligro de poner el corazón en las riquezas de este mundo en lugar de poner nuestro tiempo, nuestras energías y nuestro corazón en acumular tesoros para el Cielo.

Nos invita a vivir dándonos a quienes van pasando a nuestro lado en el camino de la vida. Y nos invita a vivir así porque, más allá de ser ese el único camino para dar a nuestra vida su verdadero sentido, será del amor de lo único que se nos pedirá cuentas al final de nuestros días para abrirnos las puertas del Cielo.

Y allí, ya sí, viviremos una vida plena, en la que no tendran cabida ni la enfermedad, ni las preocupaciones, ni la muerte. Será una vida en la que reinará el amor por toda la eternidad.

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La fuente de la alegría

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Una tía mía de Puente Genil – precioso pueblo de Córdoba – hace ya años, en un viaje que hizo a Madrid me hizo una pregunta que se me quedó grabada. Me dijo: «¿por que los madrileños, cuando subís o bajáis en unas escaleras mecánicas, también andáis? ¡si las escaleras ya os llevan!» Se sorprendía de que aquí siempre vayamos con prisa, de que siempre parezcamos agobiados o de que habitualmente nos saludemos unos a otros con ese cortés «hola, ¿qué tal?«, con el que en realidad no queremos conocer cómo está el otro. Se le hacía muy visible un clima como de falta de alegría que, ciertamente, yo sigo sintiendo hoy a mi alrededor.  Leer más → La fuente de la alegría

Tendiendo puentes

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Hay un refrán español que dice que «el que no arriesga no gana». Y, en mi opinión, encierra una gran verdad. Porque si buscamos la seguridad por encima de todo, si nos quedamos en nuestra zona de confort, si ponemos nuestros intereses por delante del bien común, si por miedo a las diferencias ni siquiera escuchamos la visión ni las posturas de otros y si por evitar el sufrimiento no arriesgamos el corazón, podremos vivir una vida más o menos tranquila, pero será una vida mediocre.    Leer más → Tendiendo puentes