
Muchos de nosotros no valoramos, habitualmente, en su justa medida, las cosas buenas que constituyen los pilares en los que se asienta nuestra vida: la salud, la fe, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestro trabajo … hasta que sentimos que los podemos perder. Eso sí, nos basta, por ejemplo, atravesar una simple gastroenteritis de esas que dejan el cuerpo agotado, para valorar la salud. En ese momento le damos la importancia que realmente tiene y nos sentimos muy afortunados si la recuperamos.
Frente a la vivencia de una de estas experiencias que nos obligan a poner en valor lo que tenemos, las personas tenemos distintas reacciones: algunas sentimos un profundo agradecimiento a Dios que, al menos durante unos días, nos hace ver la vida desde otro prisma; otras dejamos pasar la vivencia sin más, como tantas otras. Leer más → Ser agradecidos