Vivimos en una sociedad en la que todos estamos cada día más crispados y más polarizados. Es una tendencia clara que nos va envolviendo aún sin quererlo. Si no tomamos conciencia de ella nos irá atrapando cada vez más. E iremos viendo cada día con más normalidad que lo habitual es relacionarnos tan solo con nuestros pares -esos que piensan igual que nosotros- y así, casi sin que nos demos cuenta, iremos dando cada vez menos cabida en nuestra vida a la escucha del otro para tratar de entender sus ideas, su sentir y, sobre todo, sus porqués.
Y esto, que es ya una realidad, sobre todo en el ámbito de nuestra ideología política, corremos también el riesgo de llevárnoslo al ámbito de lo espiritual. Y relacionándonos tan solo con quienes tienen una espiritualidad afín a la nuestra podemos llegar a sentir que la nuestra es la forma buena de vivir la Fe. Tremendo error.
Leer más → Una gran familia