Sentirnos más que el otro

El mundo en el que vivimos es terriblemente competitivo. Desde bien pequeñitos nos medimos con nuestros hermanos, con nuestros amigos o con nuestros compañeros de colegio y comparamos cosas tan tontas como quién es más alto, quién corre más o quién saca mejores notas. La cosa habitualmente va a más por lo que, cuando llegamos a la edad adulta, la competitividad forma parte de nuestra forma de ser y la llevamos a todos los terrenos.
Que queramos superarnos a nosotros mismos y ser cada vez mejores, en mi opinión, es algo bueno. Buenísimo. El problema llega cuando por destacar o ser brillantes en algún aspecto, nos sentimos más que aquellos que no brillan tanto como nosotros e incluso les despreciamos. Leer más → Sentirnos más que el otro


