«Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos»
Evangelio del día 3 de agosto de 2026 – Evangelio Mateo 14, 13 – 21
En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá».
Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
La imagen es de John-Mark Smith en pexels
Reflexiones relacionadas
Y recogieron doce cestos llenos de sobras

Uno de los pasajes más conocidos del Evangelio es el pasaje en el que Jesús da de comer a una multitud de más de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Para hacerlo, el Maestro toma los cinco panes y dos peces que le dieron los discípulos, levanta la mirada al cielo y pronuncia una bendición. Comieron todos hasta saciarse y aún recogieron doce cestos llenos de sobras.
¡Doce cestos llenos de sobras! Ciertamente, cuando desde el Cielo dan, siempre lo hacen a manos llenas.
Dadles vosotros de comer

Jesús nos sigue invitando a que seamos sus manos aquí en la tierra. Dios es todopoderoso y todo podría hacerlo sin nuestra colaboración, pero lo cierto es que ha elegido necesitarnos. Y no tenemos tiempo que perder, porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Deja una respuesta