La persona flexible es la que tiene la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes o ideas diferentes, sin poner demasiada resistencia al cambio y manteniendo una actitud mental abierta.
La flexibilidad es, en mi opinión, una cualidad importantíma para quienes queremos seguir a Jesús y hacer vida su Evangelio.
La flexibilidad nos ayuda a vivir en este mundo:
El mundo a nuestro alrededor está cambiando muy deprisa. Y los cristianos, nos guste o no, vivimos dentro de él, por muy estropeado que nos parezca que está.
Sólo las personas flexibles pueden adaptarse a él y solo las personas flexibles son capaces de surfear en él, entendiendo cómo van evolucionando sus modos y sus reglas del juego.
Y esto es importante, porque Dios no saca del mundo a los suyos: nos quiere viviendo viviendo él. Y en él estamos llamados a convivir con nuestros hermanos, en él estamos llamados a vivir desde el amor y en él estamos llamados también a florecer.
La flexibilidad facilita enormente la comprensión del otro:
Lo que pudo ser un acierto en nuestra vida para acercarnos al Cielo y para que continuemos avanzando en el camino del amor no tiene por qué valer para quienes nos rodean o para quienes vendrán detrás. Entre otras muchas razones, porque las personas somos todas diferentes, somos todas únicas.
Los talentos que nos fueron regalados al nacer, la familia en la que nos hemos criado o las circunstancias que han ido rodeando nuestra vida, condicionan enormente nuestra ideologia, la forma en la que cada uno miramos el mundo y nuestra actitud.
La persona flexible sabe entender las diferencias. La persona flexible sabe incluso apreciar la diversidad como el tesoro que es. La persona flexible tiene facilidad para amar a las personas tal y como son, sin pretender amoldarlas a lo que a ella le gustaría que fueran; y las quiere a pesar de sus defectos y a pesar de sus miserias, porque entiende que ninguno somos perfectos. Si así, con nuestras muchas imperfecciones y con nuestras muchas miserias nos quiere Dios, ¿por qué no vamos a querernos y cuidarnos entre nosotros?.
La flexibilidad también facilita la comprensión de Dios:
Porque Dios es muy libre. Y su Espíritu sopla a quien quiere, cuando quiere y como quiere. Desde el Cielo salen al encuentro de cada persona en el momento en el que resulta más conveniente para ella y no hay un patrón.
La persona flexible es capaz de entender que Dios tiene sus modos y sus tiempos. Y entiende que nosotros lo único que podemos hacer es aceptarlos, confiando siempre en que Él sabe más y siempre tiene sus razones.
Con lo que ni se puede ni se debe ser flexible es con el Evangelio:
La doctrina que nos trajo Jesús es inamovible y no cambiará por mucho que evolucione la tecnología y por mucho que la IA se vaya haciendo un hueco cada vez más grande en nuestras vidas.
Desde el Cielo nos llaman a vivir desde un profundo amor a Dios y un profundo amor a los hombres y eso es algo que no va a cambiar. Y si estamos decididos a seguir a Jesús y a hacer vida su Evangelio tenemos que quedarnos el Evangelio con todas sus páginas: no podemos arrancarle las que no nos gustan cuando nos resulte conveniente.
La imagen es de ClickerHappy en pixabay
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