«Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca»

Evangelio del día 27 de junio de 2024 – Mateo 7, 21 – 29

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’.

Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas.

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Edificar nuestra casa sobre roca

Es fácil que, viviendo en este mundo que nos rodea, pongamos nuestra confianza en las riquezas, nos distraigamos con el consumo y los placeres del mundo y vayamos cada uno a lo nuestro. Porque son los valores que se han impuesto en nuestra sociedad y de alguna representan comportamientos que nos parecen «los normales».

Y no pudo derribarla

Y haremos morada en él

Muchos de nosotros, cuando nos ponemos en marcha en el camino del amor, aunque estemos muy lejos aún de la meta que nos marcó Jesús, sentimos que estamos edificando nuestra casa sobre roca. Y nos sabemos cuidados y protegidos desde el Cielo. Y a veces nos sentimos tan cuidados, que incluso tenemos la sensación de que nada malo nos puede pasar.

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