«María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón»
Evangelio del día 1 de enero de 2024 – Lucas 2, 16 – 21
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
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Son muchas las veces que los cristianos -y quienes aspiramos a serlo- no entendemos el porqué y el para qué de las situaciones que nos rodean. Ante ese no entender, en algunas ocasiones nos venimos abajo. En otras, nos revelamos. En otras, incluso nos enfadamos con Dios. En otras optamos por conservarlas en el corazón y regalarle a Dios nuestra Fe.
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