«Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»

Evangelio Lucas 21, 12 – 19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

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Recompensas

¿Qué quieres que haga por ti?

Jesús nos invita a vivir desde el amor. Desde el amor a Dios y el amor a los hombres. Un amor verdadero, desinteresado, que regalemos sin buscar nada a cambio:

Porque si, cuando hacemos algo por los demás, buscamos que reconozcan nuestros méritos, nos deban un favor o, simplemente, nos correspondan, eso no es amor. Es interés.

Porque si, cuando hacemos algo por los demás, buscamos construirnos una determinada imagen y que nos consideren, nos alaben o nos admiren, eso no es amor. Eso es hipocresía.

Porque si, cuando hacemos algo por los demás, buscamos que Dios también haga algo por nosotros, eso no es amor. Eso es chantaje.

El amor no debe buscar remuneración: tan solo debe buscar el ver al otro atendido. Sin más. Y sin menos.

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