Muchos cristianos -y quienes aspiramos a serlo- nos encontramos regularmente con el Evangelio. Porque lo escuchamos en misa o porque tenemos el hábito de leerlo con más o menos frecuencia. Y dejamos que el Espíritu, a través de él, nos inspire y nos haga sentir lo que en cada caso vaya resultando más conveniente.
Pero hay algunos aspectos de la doctrina que nos trajo Jesús en los que no nos gusta detenernos demasiado. Y pasamos por ellos casi de puntillas, sistemáticamente, por mucho que el Evangelio los recoja una y otra vez. Y, cuando nos encontramos con ellos, hacemos hasta lo imposible por tratar de buscarles interpretaciones que hagan posible que encajen con nuestra manera de pensar y nuestra forma de vida. Una manera de pensar y una forma de vida que muchas veces tiene mucho de egoísta y mucho de acomodada.
Leer más → Eso que no nos gusta escuchar