
Si miramos a Jesús como modelo a imitar, en ocasiones podemos sentirlo como algo inalcanzable, porque lo cierto es que siempre llevó una vida ejemplar. De la primera etapa de su vida, de esa que vivió en familia, poco nos ha quedado recogido en el Evangelio. Pero de los tres años que duró su vida pública es mucho lo que conocemos. Y si nos fijamos en que dejó todo para ir a predicar su mensaje, si nos fijamos en que ni siquiera tenía un sitio fijo en el que descansar por las noches, si nos fijamos en que siempre le movió un corazón misericordioso y si nos fijamos en que siempre, siempre, siempre fue bueno, podemos sentir su disposición y su compromiso lejos de nuestro alcance. Porque a nosotros, a unos más y a otros menos, nos pesan los errores que ya hemos cometido y nos pesa el sabernos con tantos defectos.
Sin embargo no nos ocurre lo mismo cuando miramos a esos a quienes Jesús escogió como sus íntimos, para dar continuidad a la labor que él comenzó. Leer más → Superar nuestros defectos