El primer mandamiento

Jesús resume de una manera muy sencilla su doctrina en el amor a Dios y el amor al prójimo. Y junta dos preceptos, aparentemente distintos, en uno solo. Leer más → El primer mandamiento
Jesús nos invita a vivir desde el amor a Dios y a los hombres. Y junta dos amores, aparentemente distintos, en uno solo: porque, aunque lo primero es amar a Dios, la forma de ejercitarlo, la forma de concretarlo, la forma de hacerlo efectivo, no es a través de cultos, sino amando a Sus hijos, atendiendo a nuestros prójimos.
El amor no tenemos por qué traducirlo en cosas heroicas: basta con que vivamos la vida ordinaria con un corazón extraordinario; basta con que tratemos de poner lo mejor de nosotros mismos en cada cosa que hagamos, por rutinaria o corriente que nos pueda parecer.
Están clasificados en esta categoría todos aquellos post que de una u otra manera reflexionan acerca de cómo vivir desde el amor tanto los grandes desafíos con los que nos vamos encontrando como las pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana.

Jesús resume de una manera muy sencilla su doctrina en el amor a Dios y el amor al prójimo. Y junta dos preceptos, aparentemente distintos, en uno solo. Leer más → El primer mandamiento

Que el amor es algo que debemos traducir en obras es algo bastante intuitivo para todos. De no ser así, nuestro amor sería, dicho quizás de una manera demasiado de andar por casa, tan solo «de boquilla». Leer más → El amor es servicio

«En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Evangelio Mateo 25, 40). Leer más → Así nos quiere Jesús

El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza si trabajo y les dijo: «Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido». Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?». Le respondieron: «Nadie nos ha contratado». El les dijo: «Id también vosotros a mi viña». Cuando oscureció el dueño dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros». Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero también recibieron un denario cada uno (Evangelio Mateo 20, 1-10) Leer más → Siempre estamos a tiempo