«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!»
Evangelio del día 29 de octubre de 2026 – Evangelio Lucas 13, 31 – 35
En aquel tiempo, algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte». Y Él les dijo: «Id a decir a ese zorro: ‘Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén’.
»¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».
La imagen es de Celiosilveira en pixabay
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Llanto sobre Jerusalén

Siempre me ha impresionado el pasaje del Evangelio en el que se describe cómo Jesús, sabiendo que estaba ya muy cerca el fin de sus días aquí en la tierra, lloró sobre la ciudad de Jerusalén: un lugar que representaba como ningún otro a ese pueblo judío al que desde el Cielo habían preparado desde siempre para la venida del Mesías, que no había sabido reconocerlo.
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