«A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará»

Evangelio del día 23 de julio de 2026 – Evangelio Mateo 13, 10 – 17

En aquel tiempo, acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.

»¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

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Son muchos los pasajes del Evangelio en los que se recoge cómo Jesús, en lugar de compartir su doctrina abiertamente, la explicaba a través de parábolas en las habitualmente usaba ejemplos que giraban en torno a realidades que todos aquellos que le escuchaban conocían bien -rebaños, ovejas, siembras, grano, trigo, cizaña, mostaza, viñas, monedas, redes o peces- porque formaban parte de lo que vivían en su día a día.

Conocer los secretos del Evangelio

Resulta curioso cómo en ocasiones leemos o escuchamos el Evangelio y parece como que no nos dice nada; gustamos de paladearlo igualmente pero nos deja como fríos. Otras veces, por el contrario, parece como si el Evangelio nos hablase, como si nos consolase, como si nos diera las claves de eso exactamente que necesitábamos recibir. Y en muchas ocasiones incluso nos encontramos a nosotros mismos redescubriendo un pasaje que quizás conocíamos desde siempre y de repente sentimos como nuevo, porque son nuevas las cosas que nos dice y son nuevos también los sentimientos que nos inspira.

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