«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola»
Evangelio del día 7 de octubre de 2025 – Evangelio Lucas 10, 38 – 42
En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada».
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Lo que de verdad importa

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». (Evangelio Lucas 10, 41 – 42).
Estas palabras las pronunció Jesús dirigiéndose a Marta, una de las dos hermanas de Lázaro. Ella andaba ocupada, como anfitriona que era, con quehaceres domésticos para poder atenderle y él la invitó a que los dejase y se sentase a su lado a escuchar, junto a su hermana María, la Palabra que había ido a llevarles. Buena cosa era la merienda que posiblemente ella andaba preparando para su invitado… pero más importante sin duda era que comprendiese aquello que Jesús había ido a enseñarle.
Renunciar es una forma de elegir

A lo largo de nuestra vida, con frecuencia nos van surgiendo oportunidades. Oportunidades para embarcarnos en nuevos proyectos profesionales, posibles colaboraciones, planes para pasarlo bien con los amigos o la familia, oportunidades para practicar regularmente algún deporte, para echar una mano o para involucrarnos en un voluntariado suelen presentarse en nuestra vida sin avisar. Y, una vez que se presentan, podemos aprovecharlas o podemos dejarlas pasar.
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