«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz»
Evangelio del día 8 de noviembre de 2024 – Lucas 16, 1 – 8
En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’.
Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.
El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz».
La imagen es de congerdesign en pixabay
Reflexiones relacionadas
En qué emplear nuestra riqueza

En la sociedad en la que vivimos, las personas habitualmente invertimos nuestro dinero en vivir lo más acomodadamente posible; de tal manera que una vez que tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, nos gastamos lo que nos queda en los caprichos que nos podemos permitir: ropa, viajes, cenas… cada uno aquello que disfruta más. Si por alguna razón pasamos a disponer de más ingresos, lo que solemos hacer con ellos es invertirlos en vivir con más comodidades y darnos algún que otro capricho extra más. Los más prudentes también tratan de contar con algunos ahorros para el día de mañana.
Deja una respuesta