Jesús sale a nuestro encuentro cuando menos lo esperamos. En ocasiones sale a nuestro encuentro por primera vez en la niñez, en otras ocasiones ese primer momento se presenta en la juventud, en otras en la madurez y en algunas ocasiones se presenta en nuestra vida por primera vez en la vejez. Por qué esto es así es algo que no debe importarnos demasiado. Desde el Cielo tendrán sus porqués. Esas razones a veces podremos intuirlas y otras no tanto. Lo mismo da. Lo importante es que, cuando Jesús quiera entrar en nuestra vida, le dejemos pasar.

También es importante que, cuando ya forma parte de ella, si nos invita a dar un paso más, no nos lo pensemos demasiado y lo demos con confianza.

En el caso de Simón -quien después sería Pedro- estando él un día a la orilla del lago lavando sus redes, vió cómo Jesús subió a su barca buscando un sitio desde el que poder predicar a las gentes que habían acudido a escucharle. No pidió el Maestro permiso a Simón. Y entrando en su barca, entró en su vida.

Jesús quiso tocar el corazón de Simón porque quería invitarlo después a seguirle y a que llevara una vida que no habría podido ni imaginar en el más atrevido de sus sueños. Y así, cuando terminó su predicación, lo animó a remar mar adentro. Porque es mar adentro donde están los peces más gordos. Y su redada fue tan grande que casi se le revientan las redes.

A nosotros, en ocasiones, también nos invitan desde el Cielo a remar mar adentro.

Nos invitan a remar mar adentro cuando nos quieren sacar de la zona de confort en la que tantas veces estamos, acomodados en una vida en la que nos sentimos seguros y en la que tenemos todo controlado. La nuestra es una religión de máximos en la que no vale con no hacer mal a nadie; nosotros estamos llamados a desgastarnos cuidando de las personas que van pasando a nuestro lado en el camino de la vida, anteponiendo sus intereses a lo que pueda resultar más conveniente para nosotros.

Nos invitan a remar mar adentro cuando nos invitan a salir del anonimato en el que nos sentimos cuando estamos entre la multitud. ¿Por qué no dar un paso más y convertirnos en los protagonistas de ese plan que sabemos que Dios tiene para nosotros, aunque nos pueda parecer que nos queda grande? No debemos tener miedo. Cuando haga falta deberemos recorrer nuestro camino en dirección contraria a los demás. Y siempre que haga falta deberemos soltar lastre y coger impulso para volar más alto.

A nosotos también, como a Simón entonces, Jesús nos invita a llevar una vida que no habríamos podido ni imaginar en el más atrevido de nuestros sueños. Escuchémosle y seamos valientes. Saltamos con red, porque en nuestra retaguardia siempre tendremos a ese Dios que es, sobre todo, Padre.

Una vez que la gente se agolpaba en torno a él para oír la palabra de Dios, estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. 

Lucas 5, 1 – 11

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