«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo»
Evangelio Marcos 1, 7 – 11
En aquel tiempo proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
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Pase usted primero

A muchos de nosotros nos gusta el reconocimiento social. Tanto es así que cuando conseguimos tenerlo en el entorno que sea – entre amigos, en la familia, en el trabajo – hacemos hasta lo imposible por mantenerlo. Y nos cuesta muchísimo ser generosos y ceder nuestro rol a otros que vengan después que puedan merecer ese reconocimiento tanto o más que nosotros. San Juan Bautista sí que supo hacerlo.
Allanar el camino a Jesús

San Juan Bautista fue concebido cuando su madre, Isabel, prima de María, era ya mayor para la maternidad. Ese bebé que Dios regalaba a Zacarías y a Isabel estaba llamado a jugar un papel muy relevante en la historia del cristianismo y en la historia de la humanidad: estaba llamado a preceder a Jesús y a allanar su camino.
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