Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra

Evangelio Mateo 2, 1 – 12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

La imagen es de pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

El espíritu de la Navidad

No podemos guardar el espíritu de la Navidad después de Reyes en el mismo altillo en el que guardaremos el árbol, sus adornos y el Belén hasta el próximo mes de diciembre.

Podemos mantenerlo con nosotros. Y tener el corazón bien dispuesto siempre: 24 horas al día y 7 días a la semana. Es una cuestión de convencimiento, de actitud, de deseo… que no debe ajustarse a una fecha del calendario, por representativa y bonita que ésta sea.

En unos días, cuando la Navidad haya pasado, retiremos los adornos de nuestras casas, y nos enfrentemos de nuevo a la vida cotidiana y a un nuevo año que comienza siendo todavía difícil, podemos hacerlo desde la Esperanza, adelantando un final que será feliz. Y siendo testigos de la Luz en este querido mundo nuestro, que anda algo estropeado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.