«Jesús replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos»

Evangelio Mateo 20, 1 – 16

Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: “Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”. Le respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña”.Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

La imagen es de congerdesing en pixabay

Reflexiones relacionadas

Siempre estamos a tiempo

Este pasaje del Evangelio a mí me resulta muy consolador. Porque nos hace ver que cualquier momento es bueno para parar y recomponer nuestra vida, para volverla hacia los demás y  para tratar de hacer del amor nuestro estilo de vida.

Hay quien ya desde la niñez vive así. Estos son los que van a la viña desde el amanecer. Hay otros que se empiezan a vivir así algo más adelante, – ¿a los 20? -, esos son los que van a la viña a media mañana. Otros llegan más tarde, a los 30, los 40, los 50 , los 60, los 70, los 80 …. Dios tiene sus tiempos y nos va llamando a unos y a otros en distintos momentos de nuestra vida. ¿Por qué a unos en la niñez y a otros en la vejez?, yo la respuesta a eso no la tengo; Dios la sabrá. Pero lo importante es que le digamos que sí cuando nos llame, cuando sintamos esas ganas de cambiar. E igual que a todos los jornaleros les pagó lo mismo, un denario, también nuestra recompensa será la misma

Muchos últimos serán los primeros

Para Dios también hay un orden; para Él también hay unos primeros y unos últimos. Pero su criterio para ordenarnos no es el mismo que tenemos aquí en al tierra; en el orden de Dios los primeros puestos nada tienen que ver ni con la influencia, ni con la riqueza, ni con el poder: su unidad de medida es el amor y para Él, quienes están en los primeros puestos son los que más aman. Y esos que más aman son, sin lugar a dudas, los que más sirven. 

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