Evangelio del Día Imagen Julio 2018

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta

Evangelio Mateo 13, 1 – 9

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga».

La imagen es de StockSnap en pixabay

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Dificultades para seguir el Evangelio

Muchos de nosotros conocemos a Jesús y el mensaje que vino a traernos y tenemos esa disposición en el corazón de querer seguirle, de querer ir siendo cada vez mejores y de querer contribuir en la medida de nuestras posibilidades a dejar un mundo mejor que el que nos encontramos cuando llegamos. Pero las dificultades son muchas, nuestras debilidades también y lo cierto es que nuestros retrocesos terminan dándose con bastante frecuencia.

Jesús, conocedor de la naturaleza humana y conocedor también del mundo, sus valores y sus encantos, nos previno muchos años atrás

Seguir el Evangelio

El mensaje que trajo Jesús hace ya XXI siglos fue absolutamente rompedor en su momento. Y lo fue, en mi opinión, sobre todo por tres razones:  

Fue rompedor porque sintetizaba cientos de obligaciones y preceptos que debían de cumplir los judíos en uno solo. Uno solo que daba a todos los demás todo su sentido.

Fue rompedor por lo sencillo. Tan sencillo, tan sencillo que cualquiera lo puede entender: no hace falta ni saber teología ni tener dos carreras ni hablar cinco idiomas: lo puede entender cualquier adulto que  no sepa ni leer ni escribir y lo puede comprender también cualquier niño. ¿Qué regla puede ser más sencilla y más honda a la vez que «Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella¨(Evangelio Mateo 7, 12)?

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