Evangelio del día junio 2019

Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?». Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme»

Evangelio Juan 21, 20 – 25

Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?». Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme». Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?». Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.

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Compararse con los demás es algo que en sí mismo no es ni bueno ni malo. Lo que es más peligroso, en mi opinión, son las consecuencias que pueden traer esas comparaciones, ya que en muchos casos son generadoras de envidias y en otros muchos casos son generadoras de soberbias.

Por otro lado creo que, en los temas de verdad relevantes, andarnos comparando con los demás no tiene sentido. Porque Dios tiene un plan distinto para cada uno de nosotros y por eso a cada uno nos dotó con unas cualidades y unos talentos: los que necesitamos para cumplir su plan. Ni uno más. Ni uno menos. Por eso las personas somos todas diferentes. Tan distintas que cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles.

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