Evangelio apc Tazas corazón

Jesús vino a la tierra a mostrarnos que tenemos el privilegio de contar con un Dios que es Padre. Nuestro Padre:  

Un Padre que tiene poder sobre todo pero que nos deja libertad para escoger qué clase de personas queremos ser y para actuar en consecuencia. Y que interviene activamente en nuestra vida tan solo en la medida en la que le damos cabida, le hacemos partícipe y le invitamos a hacerlo.

Un Padre que es todo amor y que nos quiere mucho más de lo que podamos siquiera imaginar. Que no nos da porque nos lo merezcamos, ni por los méritos que hayamos conseguido hacer. No. Nos da por el inmenso amor que nos tiene.

Un Padre para el que cada uno de nosotros somos únicos. Y nos siente como únicos porque en verdad lo somos; Él tiene un plan distinto para cada uno de nosotros y por eso a cada uno nos dotó con unas cualidades y unos talentos: unos somos inteligentes otros tenemos simpatía, otros tenemos sensibilidad, otros somos habilidosos, otros tenemos un liderazgo innato, otros tenemos recursos…. talentos que podemos poner al servicio de los demás, o que podemos usar tan solo en nuestro propio beneficio. La elección es nuestra.

Un Padre que tiene capacidad para atender lo grande y lo chico. Muchos de nosotros sentimos – o hemos sentido alguna vez – cierto reparo en pedirle a Dios por nuestras cosas. Porque nos parece que los problemas que tenemos, al lado de los grandísimos problemas que hay ahora en el mundo, son bastante insignificantes, aunque para nosotros, por ser nuestros problemas, sean importantes. Y nos da reparo – al menos a mí me pasaba – porque nos parece como si estuviésemos «robándole el tiempo a Dios» para lo que entendemos que debería ser lo prioritario para Él, eso a lo que debe prestar toda su atención: los grandes problemas de la humanidad.

Pero no compartir al Padre nuestros problemas o nuestras preocupaciones por esa razón, en mi opinión, es un error; porque Dios no tiene las limitaciones que tenemos las personas aquí en la tierra. Nosotros, efectivamente, si atendemos un asunto no podemos atender a otro simultáneamente; y ocuparnos de temas pequeños nos quita el tiempo que necesitamos para poder atender a los temas más importantes. Pero en el caso de Dios no ocurre lo mismo, porque él es infinito. Y tiene capacidad de sobra para atenderlo todo: lo grande y lo pequeño, lo nuestro y lo de todos. Por eso, creo yo, no debemos de tener reparos en confiarle todo aquello que nos apetezca poner en sus manos.

No es posible para nosotros, con las limitadísimas capacidades que tenemos los hombres, imaginar esa infinitud del Padre. Tan sólo podemos atisbarlo, intuirlo, pero nada más, porque es algo que nos excede, que nos supera por completo.

En su defecto, lo que sí que podemos hacer es mirar a Jesús, que es Dios hecho hombre; que es Dios con las capacidades humanas y con las limitaciones humanas. Mirando a Jesús, podemos atisbar al Padre. Porque Padre e hijo están tan unidos que tienen un mismo obrar, un mismo sentir y un mismo querer: Jesús respira la esencia del Padre.

Quien rechaza a Jesús rechaza al Padre. Y quien vive con el estilo de vida que Jesús nos propuso llega al Padre: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».(Evangelio Juan 14, 6). Incorporarnos  a las ideas de Jesús es incorporarnos a la verdad y a la vida de Dios. E incorporarnos a esas ideas y a esa verdad implica que vivamos durante nuestra vida aquí en la tierra con el mismo estilo del vida que él vivió: desde un profundo amor a los demás. Un amor que no puede quedarse en las oraciones ni entre las paredes de las iglesias sino que ha de salir a la calle y ser tangible entre quienes nos rodean, sean cuales sean nuestras circunstancias personales, que por otro lado serán cambiantes a lo largo de la vida.

Jesús no quiso nunca que nos quedásemos en su figura. Más bien quiso ser un canal , un camino, a través del cual llegásemos, también nosotros, hasta su Padre. Nuestro Padre.

La imagen es de Kumar’s Edit en Flickr

2 comentarios

  1. Dios nuestro como se nos llena de gozo el corazón!!!
    Pedirle ayuda tantas veces y poner en Sus manos nuestras preocupaciones.
    Padre gracias por Todo

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