La fuente de la alegría

Una tía mía de Puente Genil – precioso pueblo de Córdoba – hace ya años, en un viaje que hizo a Madrid me hizo una pregunta que se me quedó grabada. Me dijo: «¿por que los madrileños, cuando subís o bajáis en unas escaleras mecánicas, también andáis? ¡si las escaleras ya os llevan!» Se sorprendía de que aquí siempre vayamos con prisa, de que siempre parezcamos agobiados o de que habitualmente nos saludemos unos a otros con ese cortés «hola, ¿qué tal?«, con el que en realidad no queremos conocer cómo está el otro. Se le hacía muy visible un clima como de falta de alegría que, ciertamente, yo sigo sintiendo hoy a mi alrededor. Leer más → La fuente de la alegría


