«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?»
Evangelio del día 6 de julio de 2024 – Mateo 9, 14 – 17
En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan».
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El ayuno que más le gusta a Dios

Aunque lo primero es amar a Dios, lo cierto es que la forma en la que ese amor mejor se ejercita, la forma en la que mejor se concreta, la forma en la que más fácilmente se hace efectivo, no es a través de cultos, sino amando a Sus hijos: cuidando de las personas que van pasando a nuestro lado en el camino de la vida y sabiendo anteponer sus intereses a los nuestros.
Ese es el ayuno que más le gusta a Dios.
Gracias Marta. Soy Francisco de Malaga. Hace poco que sigo sus reflexiones y me gustan.
Permítame decirle sobre el comentario de hoy que podemos caer igualmente en ese ayuno farisaico si amamos y ayudamos
a las personas de forma egoista(para tratar de ganarnos el favor de Dios.
La única manera de librarnos de eso es, como entiendo yo el pasaje, a través de una nueva manera de relacionarnos con El » echando vino nuevo en pellejos nuevos» Esto significa vivir y servir a Dios, no con la tristeza de tener que cumplir con pesadas normas «ayuno,cultos, etc…» sino por la alegría de saber que Cristo cumplió con todo y tristemente tuvo que morir para que nosotros no tengamos que cumplir más normas. Tan solo vivir y servir viendo, con el gozo puesto en Aquel que nos amó de tal manera.