«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla»

Evangelio Mateo 11, 25 – 30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

La imagen es de Free – Photos en pixabay

Reflexiones relacionadas

¿A quiénes regala Dios su Luz?

Para entender la doctrina que nos trajo Jesús no hace falta ni ser muy inteligente, ni ser un erudito ni tener estudios de teología. Ni siquiera hace falta ser adulto. Para entenderla – entenderla con profundidad – hace falta una luz que es Dios quien la regala. Y la regala a quien quiere y cuando quiere. 

Venid a Mí los cansados y agobiados

Jesús nos invita a que nos ocupemos de «las cosas de Dios», de nuestros prójimos – «tomad mi yugo sobre vosotros» – y a cambio Él se compromete a facilitarnos esa paz que tantas veces nos falta – «encontraréis descaso para vuestras almas» –

¿Y por qué encontraremos esa paz?, pues porque no es lo mismo ocuparnos de nuestras cosas y de las de los demás pensando que todo depende de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo o de nuestro dinero, que ocuparnos de esas mismas cosas con la seguridad de que nos cubren las espaldas Jesús y el Padre – que tanto nos quieren y todo lo pueden – dispuestos a poner lo que a nosotros nos falte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.