Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos
Evangelio Mateo 5, 20 – 26
Dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».
La imagen es de congerdesign en pixabay
Reflexiones relacionadas
Una religión de máximos

En español utilizamos el término amor para referirnos a ese sentimiento que nos hace desear bien al otro. Y lo usamos también para referirnos a la atracción emocional o la atracción sexual.
Cuando hablamos de la doctrina que nos trajo Jesús habitualmente usamos ese mismo término, pues es el que tiene nuestro idioma. Pero lo cierto es que se nos queda corto. Más bien cortísimo. Porque eso que nos invita a vivir Jesús está en una liga muy superior a lo que en nuestra sociedad entendemos por amor
Deja una respuesta