Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos

Evangelio Mateo 5, 43 – 48

Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

La imagen es de congerdesign en pixabay

Reflexiones relacionadas

Sin buscar nada a cambio

Dice un refrán que utilizamos mucho en España «por el interés de quiero, Andrés». Cultura popular que refleja que el motor de muchas de las relaciones que mantenemos en los distintos ámbitos de nuestra vida no es el amor sino nuestro propio beneficio. 

Cuando nos mostramos serviciales, cuando nos mostramos amables o cuando nos mostramos simpáticos, muchas veces lo que estamos buscando es construir buenas relaciones con personas de las que esperamos obtener su favor después.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.