Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto
Evangelio Lucas 9, 43b – 45
Entre la admiración general por lo que hacía, dijo a sus discípulos: «Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
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Resulta curioso cómo en ocasiones leemos o escuchamos el Evangelio y parece como que no nos dice nada; gustamos de paladearlo igualmente pero nos deja como fríos. Otras veces, por el contrario, parece como si el Evangelio nos hablase, como si nos consolase, como si nos diera las claves de eso exactamente que necesitábamos recibir. Y en muchas ocasiones incluso nos encontramos a nosotros mismos redescubriendo un pasaje que quizás conocíamos desde siempre y de repente sentimos como nuevo, porque son nuevas las cosas que nos dice y son nuevos también los sentimientos que nos inspira
La reflexión me identifica pues algunas veces veo todo claro y otras veces el evangelio no me dice nada.