Al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre»

Evangelio Juan 19, 25 – 27

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. 

La imagen es de Pexels en pixabay

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Ahí tienes a tu madre

María
María

«Ahí tienes a tu madre» dijo Jesús a San Juan, su discípulo amado. Y nos dice hoy también a nosotros. Todo un privilegio para nosotros el poder sentir que tenemos a María como madre. Una madre que nos quiere más de lo que podemos ni soñar; una madre que sigue nuestros pasos, que se preocupa por nosotros y que intercede por nuestras necesidades, de la misma manera que intercedió en vida por aquellos novios que se quedaban sin vino en las bodas de Caná.

No perdamos la oportunidad de dejarle que forme parte de nuestra vida, de sentirla cerca, de estar con ella, de disfrutar con ella, de dejarnos aconsejar por ella, de dejarnos guiar por ella, de dejarnos consolar por ella. Se mantendrá firme a nuestro lado como firme se mantuvo en vida, hasta el final, junto a Jesús.

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