Evangelios del día julio 2020

Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas

Evangelio Mateo 10, 16 – 23

Dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.

La imagen es de Exe Lobaiza en cathopic

Reflexiones relacionadas

Astucia

En aquellos casos en los que tengamos claro que la persona o personas que tenemos enfrente no son personas limpias de corazón y van de mala fe, debemos obrar con astucia. Desde el respeto, desde la educación y desde el señorío. Sí. Pero con astucia y firmeza, sin dejarnos achantar.

Facilitando, en la medida de lo posible, que sea el Espíritu el que en cada caso nos sople lo que más conviene hacer y decir.

Como hacía Jesús

Seguir el Evangelio

Seguir a Jesús es seguir su Evangelio. Y para seguir a Jesús entonces, y seguir a Jesús a día de hoy basta llevarnos esa regla de oro «Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella» a todos los órdenes de nuestra vida e ir avanzando en ese camino del amor. De manera que en algún momento lleguemos incluso a ser luz para otras personas.

Sin embargo avanzar en el camino no es tan sencillo; más bien está lleno de dificultades. Porque, más allá de las tentaciones que tendremos, seguir su Evangelio implicará ir contracorriente muchas, muchas, muchas veces

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