Imagen mayo 2020

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos»

Evangelio Juan 21, 15 – 19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».

La imagen es de Free – Photos en pixabay

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Si me amas, apacienta mis ovejas

La frase que titula este post no es original mía: la he tomado prestada del propio Jesús, quien se la dijo, ya resucitado, a Pedro, poco antes de marcharse de manera definitiva junto a Dios Padre.

Recoge una invitación que hizo entonces al apóstol sobre el que quiso dejar edificada su Iglesia, que creo que nos hace hoy extensiva a todos y cada uno de nosotros

Así también os envío Yo

Creo que estas palabras de Jesús – que quedaron recogidas en el Evangelio de San Juan para que nosotros las leyésemos hoy – en cierto modo son una invitación a que también nosotros nos involucremos en esa expansión de su mensaje.

¿Y cómo podemos hacer eso?

Habrá quienes sean llamados por Dios a la vida religiosa. Y harán muy bien en darle su «si quiero» y en dedicarle oficialmente su vida. La mayoría de nosotros, por el contrario, a lo que seremos llamados será a la extensión del Evangelio desde nuestra vida cotidiana

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