Imagen febrero 2020

Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea

Evangelio Marcos 8, 22 – 26

Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?». Levantando los ojos dijo: «Veo hombres, me parecen árboles, pero andan». Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

La imagen es de Free – Photos en pixabay

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El valor de la cercanía

Jesús fue una persona única en la historia de la humanidad: era la única persona que había visto al Padre y se sabía Dios hecho hombre; se sabía Dios con las capacidades humanas y con las limitaciones humanas. Y, aún como hombre, estaba tan unido al Padre que tenía su mismo mirar, su mismo obrar, su mismo sentir y su mismo querer: Jesús respiraba la esencia del Padre. Su superioridad era muy evidente, pues bastaba ver que hacía milagros, bastaba escuchar cómo rebosaba sabiduría y bastaba observar la coherencia que había entre sus palabras y su vida – esa coherencia que a nosotros tantísimo nos cuesta tener – para darse cuenta de que destacaba sobremanera sobre el resto y de que estaba asistido desde el Cielo. Pero su corazón rebosaba tanto amor y tantísima misericordia que nunca se puso por encima de aquellas personas a las que enseñó, de aquellas personas a las que perdonó o de aquellas personas a las que curó: siempre se puso a su nivel, siempre las hizo sentir cómodas y siempre las trató desde la cercanía

El amor es servicio

Que el amor es algo que debemos traducir en obras es algo bastante intuitivo para todos. De no ser así, nuestro amor sería, dicho quizás de una manera demasiado de andar por casa, tan solo «de boquilla».    

A lo largo de toda su vida pública, Jesús nos enseña una y otra vez que lo único importante en la vida es el amor. Lo hizo a través de sus palabras y, sobre todo, con el ejemplo que nos dejó con su vida

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