Evangelios noviembre 2019

«Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios.

Evangelio Lucas 18, 35 – 43

Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios. 

La imagen es de Il ragazzo en cathopic

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Pongamos la Fe en el Padre

Dios Padre nos conoce bien, nos quiere y sabe lo que necesitamos. Pero habitualmente requiere que acudamos a Él con fe y esperanza para intervenir activamente en nuestras vidas. Y mientras mayor sea esa confianza, más estaremos facilitando su intervención. Tanto en los momentos importantes de nuestra vida como en las pequeñas cosas del día a día.

Valorar lo que tenemos

¿No será más sensato – mucho más sensato – que en lugar de estar siempre con la mirada y el corazón puestos en aquello que nos falta nos fijemos preferentemente en aquello que sí que tenemos? ¿acaso no estamos todos dotados – sí, todos – de los talentos que nos facilitan el poder cumplir con ese plan que Dios tiene para cada uno de nosotros?

¿Por qué no apreciar en su justa medida lo que tenemos? ¿de verdad necesitamos perderlo – la salud, la familia, los amigos, el trabajo, nuestros talentos, qué se yo – para valorarlo?

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