Evangelio del día septiembre 2019

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos

Evangelio Lucas 14, 1. 7 – 14

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido». Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».

La imagen es de pexels en pixabay

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Los primeros puestos

Jesús nos enseña que los hombres son más grandes cuanto más aman y por lo tanto cuanto más sirven. Criterio, por cierto, bastante distinto del que se vivía en la sociedad de entonces y del que seguimos viviendo en la sociedad de hoy, en la que las personas seguimos gustando de que nos sirvan y seguimos aspirando a ocupar, competitivas, los primeros puestos en la mayoría de los círculos en los que nos movemos.

Sin buscar nada a cambio

Dice un refrán que utilizamos mucho en España «por el interés de quiero, Andrés». Cultura popular que refleja que el motor de muchas de las relaciones que mantenemos en los distintos ámbitos de nuestra vida no es el amor sino nuestro propio beneficio

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