Evangelio del día junio 2019

Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

Evangelio Mateo 6, 24 – 34

Dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia.»

La imagen es de pexels en pixabay

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¿Nos agobia el día de mañana?

Prepararnos para el día de mañana es necesario, claro que sí. Pero es importante también el saber hacerlo sin agobiarnos y, sobre todo, saber hacerlo desde la Fe. Ocupándonos de las cosas – de nuestras cosas y también de las cosas de quienes nos rodean –  pero con la confianza puesta en el Padre. Sin olvidar ni por un segundo que tenemos el privilegio de contar con un Dios Padre que todo lo puede y sin olvidar ni por un segundo tampoco que ese Padre que todo lo puede nos quiere más de lo que podamos siquiera soñar.

Esperanza en el Padre en el día a día

Jesús nos propone que no vivamos como personas que ignoran a Dios y que todo lo esperan de su esfuerzo y de su dinero. Ocuparnos de nuestras cosas y de las de los demás, por supuesto, pero sin preocupaciones, sin agobios, con tranquilidad. Si vivimos en el amor, donde no lleguemos nosotros con nuestro quehacer y nuestro esfuerzo, allí siempre llegará Él – «lo demás se nos dará por añadidura» -.

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