Evangelio del día Imagen Mayo 2019


En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre

Evangelio Juan 6, 22 – 29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres , sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

La imagen es de Free-Photos en pixabay

Reflexiones relacionadas

¿Nos movemos por interés?

En el mundo que nos ha tocado vivir no abunda demasiado la generosidad. Más bien predomina el individualismo y el egoísmo: las personas nos preocupamos fundamentalmente de nosotros mismos y nos ocupamos cada día de tratar de satisfacer nuestras necesidades, nuestros intereses y nuestros deseos; estando éstos muy por delante, por supuestísimo, de las necesidades, los intereses y los deseos de quienes nos rodean.

A veces hacemos cosas por los demás, claro que sí. Pero en ocasiones, incluso cuando hacemos cosas por ellos, no es el amor hacia el otro lo que nos guía, sino que más bien nos mueve el quedar bien ante sus ojos, el quedar bien ante los ojos de los demás o el esperar algo a cambio: nos mueve el interés.

¿Qué es lo que nos mueve?

«Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna» (Evangelio Juan 6, 27).   

En el mundo de las empresas, en el mundo profesional, somos conscientes de la importancia de trabajar por objetivos: determinamos el fin que queremos conseguir con nuestro trabajo y, una vez bien definido, diseñamos la estrategia y los pasos a ir dando para tratar de alcanzarlo.

Esto, que tan básico es el ámbito del trabajo, no nos lo llevamos habitualmente a la esfera de lo personal. ¿Tenemos claro qué clase de persona querríamos llegar a ser?

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