Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto

Evangelio Lucas 6, 39 – 45

Dijo Jesús a sus discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

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Reflexiones relacionadas

Por sus frutos los conoceréis

Dice un refrán español “Obras son amores que no buenas razones”. Sabiduría popular que explica que cuando se quiere a una persona es necesario demostrárselo a través de las obras; porque son los actos los que demuestran si las palabras – en este caso palabras de amor – son ciertas o si, por el contrario, no lo son.  

Hace 21 siglos Jesús, buen conocedor de la naturaleza humana, ya advertía sobre la importancia de la coherencia entre palabras y obras

Nuestras palabras

En muchos casos, frente a una situación, nos encontramos con que tenemos las dos opciones a nuestro alcance y podemos, por ejemplo, disculpar a quien ha cometido un error o criticarle a sus espaldas. Nuestra elección en cada caso vendrá condicionada por lo que tengamos en el corazón. Porque es en él donde tenemos – o no – nuestro tesoro y de donde sacamos las palabras y las emociones con las que actuamos y con las que nos dirigimos a los demás o hablamos de ellos

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