Evangelio apc Mochila

Es fácil que las personas nos vayamos dejando liar poco a poco por distintas ataduras que, muchas veces, sin ser malas en sí mismas, lo cierto es que nos lastran y terminan robándonos el tiempo y el corazón de tal manera que terminamos descuidando aquello que debería ser lo esencial en nuestra vida.

¿Por qué no tratar de vivir más ligeros de equipaje? 

Son muchas las ataduras que suelen acompañarnos:

Una gran atadura que muchos de nosotros tenemos es nuestro apego a las cosas materiales, nuestra dependencia de ellas. Vivimos en una sociedad absolutamente consumista en la que compramos muchas más cosas de las que realmente necesitamos. Y el consumo es una forma de estar en la vida que está tan sumamente extendida, que en cuanto nos despistamos nos envuelve y nos atrapa. Y nos atrapa, no solo invitándonos a comprar y desear cosas que realmente no necesitamos, sino también invitándonos a valorar a las personas por las cosas materiales que tienen o se pueden permitir. Llegando muchos de nosotros incluso a medir la felicidad – nuestra felicidad – por las cosas que alcanzamos a conseguir. O, visto en el sentido contrario, llegando muchos de nosotros a medir nuestra infelicidad por las cosas que nos gustaría tener y no tenemos. ¡Por Dios! Si lo pensamos dos veces caeremos en la cuenta de que el tema no puede ser más absurdo. Pero así es. En España tenemos un refrán que dice que «no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita» que, en mi opinión personal, encierra mucha sabiduría.

Otro gran lastre con el que cargamos muchos de nosotros es el de las apariencias: ese querer aparentar frente a los demás que todo nos va bien, que triunfamos y que la vida nos sonríe. Disfrutamos compartiendo con los demás nuestros triunfos y los momentos felices que pasamos, pero rehuimos mostrar  – salvo a los más íntimos – nuestros fracasos, nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras preocupaciones y nuestros problemas. Por lo que terminamos proyectando una imagen bastante poco fiel de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que vivimos. Es lo que siempre se ha conocido como hipocresía y a lo que ahora llamamos «postureo». ¿Pero qué sentido tiene eso?, ¿qué tiene de malo mostrar nuestra realidad?, ¿es que acaso va a ser mejor porque los demás crean que lo es?, ¿no estamos perdiendo con ese «querer aparentar» la oportunidad de que otros nos puedan acompañar, nos puedan echar una mano cuando lo necesitamos o simplemente nos puedan escuchar?

Una carga pesada para algunos de nosotros es la de los trabajos que roban la vida. Trabajar es necesario. Es necesario porque tenemos que ganarnos la vida. Pero en mi  opinión el trabajo es algo que también es bueno para nosotros; porque nos obliga a aprender, nos obliga a formarnos, nos obliga a perseguir objetivos en equipo, nos fuerza a superar nuestras propias limitaciones y nos ayuda a crecer como personas. Pero se convierte en un lastre que conviene sacar de nuestra vida cuanto antes, cuando ese trabajo implica jornadas interminables, que incluso incluyen habitualmente los fines de semana y que nos hacen descuidar todo lo demás, porque no nos dejan tiempo ni para lo esencial.

Ataduras grandes son también nuestras miserias personales. Cada uno las que tengamos. Unos somos envidiosos, otros somos vagos, otros somos soberbios, otros somos egoístas, otros somos criticones, otros somos…. esas miserias son lastres pesadísimos, de los que también conviene que nos deshagamos lo más pronto posible. Porque nos limitan, nos empequeñecen y nos impiden – y de qué manera – crecer y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Tan solo una cosa deberíamos llevar siempre, siempre, siempre en la mochila: nuestro amor a Dios y un profundo amor a los demás. Es en el amor en lo que resumió Jesús toda su doctrina. Es el amor lo único que puede darnos la verdadera felicidad. Y es el amor lo único que da sentido a la vida. ¿Por qué desperdiciarla con ninguna otra cosa?

La imagen es de StockSnap en pixabay

1 comentario

  1. ¡¡¡Bravo Marta!
    Ojalá que el Padre nos de luz para prescindir de todo aquello que pueda perjudicar nuestro amor al Padre y a los demás!!

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