Evangelio apc Padre e hija jugando

«Seréis dichosos si, sabiendo estas cosas, las practicáis» (Evangelio Juan 13, 17). Estas palabras las pronuncia Jesús en la última cena: Él ya sabe que en unas horas dará comienzo su Pasión y está aprovechando para recordar a sus apóstoles lo más importante de su mensaje. En este contexto, se levanta de la mesa, echa agua en un balde y lava los pies de sus discípulos: un acto con el que dejar grabado en sus corazones que los cristianos debemos estar al servicio de los demás. Y tras explicarles esto, también de palabra, termina diciéndoles «seréis dichosos si, sabiendo estas cosas, las practicáis«.   

Jesús nos dice con toda claridad que si hacemos del amor nuestro estilo de vida seremos felices. Y así, sin darle demasiadas vueltas, ¿no intuimos que es absolutamente cierto?, ¿acaso no hemos sentido todos esa satisfacción, ese regustillo, esa paz, que queda después de atender a otros?

¿Cómo buscamos nosotros la felicidad en el mundo?. En este llamado «primer mundo» en el que muchos de nosotros vivimos – en mi caso particular en Madrid, una gran ciudad – vemos cómo todo evoluciona deprisa, las personas vamos a todas partes corriendo, competimos en los trabajos, educamos en la competitividad a nuestros hijos, vivimos de una manera muy individualista y apenas tenemos tiempo para los demás. Y para colmo buscamos la felicidad a través de algo que no nos la dará jamás: el dinero y el consumo. Y la vida así no tiene sentido.

Aún con esa locura de vida conseguimos tener momentos de felicidad, claro que sí: una tarde disfrutamos de una buena peli en el cine, otra noche disfrutamos de una cena con nuestros amigos, un fin de semana nos vamos de excursión a un sitio bonito ….. pero no dejan de ser ratitos aislados de felicidad que terminan poco después de que se acabe la peli, termine la cena o volvamos de la excursión.

Jesús nos hace una propuesta bastante rompedora: que dejemos el «primero yo, después yo y luego yo» aparcado y que pensemos en los demás desde nuestro quehacer diario. Así nuestra vida tendrá sentido y así, además, seremos felices. Y seremos felices siempre: desde el lunes cuando nos suene el despertador hasta el domingo cuando nos vayamos a la cama. Porque lo que nos ofrece Jesús no es un «enlazar-ratitos-más-o-menos-buenos», sino un estado espiritual, que nos acompañe cada día.

La imagen es de Kiss en pixabay

7 comentarios

  1. Quiero poner el énfasis en el carácter rompedor de la propuesta. Cuando en la antigua Grecia las escuelas filosóficas buscan la felicidad, lo hacen sin salir del sujeto, Los Cínicos, los Cirenaicos, los Estoicos y los Epicúreos buscan la felicidad en el modelo del uno-mismo: Seré feliz si
    -yo no tengo necesidades,
    -yo soy autárquico,
    -yo me amoldo a la naturaleza soportando bien las contrariedades,o
    -yo gozo de los placeres con moderación.
    Cuando Marta dice que la propuesta de Jesús es rompedora, lo es porque saca la propuesta de felicidad del yo-mismo para ponerla en los demás, ayudando a que
    -otros puedan cubrir sus necesidades,
    -otros puedan valerse por sí mismos,
    -otros puedan soportar con entereza los desafíos de la naturaleza, y
    -otros puedan disfrutar de los placeres de la vida con moderación.

  2. Hola prima, aqui estoy buscando el amor,que facil parece y que difícil es
    Mi reto actual: amar a mis adolescentes

    1. Ánimo hermana! Que Dios te dé unos ojos para mirar a tus adolescentes con mucha ternura y compasión y así poder amarlos mejor.

  3. Mi querida Marta,
    Mil gracias por este blog nacido de la preciosa sabiduría que te infunde nuestro querido Padre del Cielo.
    Gracias al padre Ayúcar que super feliz contemplará el fruto de la cosecha.
    Ea! y allá vamos caminando de la mano de la Caridad y la Fe haciendo un mundo un poquito mejor.

  4. Gracias Marta por compartir tus reflexiones.
    Sin duda, el nombre de tu blog » El Evangelio de andar por casa» no pudo ser más acertado.

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