«¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!»
Evangelio del día 14 de octubre de 2026 – Evangelio Lucas 11, 42 – 46
En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».
La imagen es de Celiosilveira en pixabay
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Muchos de nosotros habitualmente no vamos haciendo gala de que somos cristianos en ninguno de los ámbitos en los que nos movemos: en los trabajos, en los vecindarios, en las universidades, entre los amigos… Eso sí, si en algún momento dado sale el tema y el entorno en el que surge la conversación es el adecuado, no tenemos problema en reconocernos públicamente como cristianos. Es más, lo reconocemos con orgullo. De tal manera que esta condición nuestra es algo importante que antes o después termina siendo conocida por todas aquellas personas con las que habitualmente nos relacionamos.
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