«Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios»

Evangelio del día 23 de diciembre de 2025 – Evangelio Lucas 1, 57 – 66

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

La imagen es de pexels en pixabay

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Sintonizar a Dios

Isabel y Zacarías supieron pedir y escuchar a Dios. Supieron pedir a Dios ese hijo que tanto deseaban y sus oraciones fueron escuchadas; e Isabel, a la que llamaban estéril, concibió a su hijo en la vejez. Y supieron también escuchar, puesto que fueron invitados desde el Cielo a llamar a su hijo Juan y, cuando llegó el momento de darle nombre, no dudaron en romper con la tradición para respetar la voluntad de Dios

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