«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»

Evangelio Juan 18, 33 – 37

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?» Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?» Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.» Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

La imagen es de Pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

El reino de Dios y los reinos del mundo

Coronas

Dios nos quiere en el mundo. Y en él -con sus muchas cosas buenas y también con todas sus miserias- estamos llamados a florecer:

Como no podría ser de otra manera, debemos trabajar para vivir, debemos pagar nuestros impuestos, debemos respetar los bienes y los derechos de los demás y debemos cumplir con lo que disponen las leyes que marcan las reglas del juego y de la convivencia. Claro que sí.

Pero no tenemos por qué adoptar como nuestros los valores ni el estilo de vida que se han impuesto en la sociedad: nuestro corazón, nuestros valores y nuestras acciones deben estar guiados por el amor y por ese espíritu de servicio que tanto lo caracteriza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.