«Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido»
Evangelio Lucas 4, 1. 7 – 11
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.» Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.» Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
La imagen es de Free – Photos en pixabay
Reflexiones relacionadas
Los primeros puestos

A las personas nos encanta el reconocimiento y los primeros puestos en cualquiera de los ámbitos en los que nos movemos. Y ya desde la infancia miramos con admiración – y a veces incluso con envidia – a esos niños a los que en el colegio todo el mundo sigue y quiere imitar.
La virtud de la humildad

No es la humildad la principal aspiración que debemos de tener los cristianos. Nuestra principal aspiración ha de ser la de vivir, tal y como nos enseñó Jesús, desde un profundo amor a Dios y un profundo amor a los hombres.
Pero no es menos cierto que la humildad ayuda -y mucho- a vivir desde el amor.
Deja una respuesta