«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”»

Evangelio Mateo 1, 18 – 23

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

La imagen es de pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

El sí de María

María jugó – y aún juega – un papel clave en la vida del cristianismo. Su sí al ángel Gabriel hizo posible que Dios pudiese nacer hecho hombre; tan bebé, tan débil y tan vulnerable como cualquiera de nosotros. Y gracias a su sí – y al sí que posteriormente también daría José – Jesús vivió y creció en el seno de una familia aquí en la tierra, como la mayoría de nosotros. 

El sí de José

San José fue un hombre bueno. Buenísimo. Jugó un papel clave en la vida de María y en la vida de Jesús y, por lo tanto, en la historia del cristianismo. Fue un hombre de Fe, coherente con ella, valiente y fiel a Dios: un buen día le dio su «sí, quiero» y lo mantuvo para el resto de su vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.