«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre»
Evangelio Mateo 23, 27 – 32
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»
La imagen es de Pexels en pixabay
Reflexiones relacionadas
Un error sobre el amor

La bondad tiene una tendencia clara a pensar bien y a disculpar tropiezos y meteduras de pata. Sin lugar a dudas. Pero no ha de ser de ninguna manera ni tonta ni blanda: la defensa de lo que es justo y el bien del otro nos exigirán en ocasiones ser molestos y dar guerra: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo» (Evangelio Juan 14, 27).
Deja una respuesta